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¿Es normal que mi hijo prefiera hablar con un chatbot antes que con sus amigos?

Algunos niños prefieren un chatbot a sus amigos. Cuándo es una alarma, cuándo es una pista y por qué prohibirlo no siempre ayuda.

Una persona envuelta en una manta, iluminada solo por la pantalla del móvil
Foto: Dipqi Ghozali / Unsplash

Vera tiene 15 años y vive en Morón, a las afueras de Buenos Aires. Cada pocos días le cuenta sus cosas a ChatGPT.

Le gusta por una razón muy sencilla, según contó a una revista argentina: el chatbot siempre le da la razón.1

Ahora imagina que Vera es tu hija. Ves la luz del móvil bajo su puerta a medianoche y te haces la pregunta que muchos padres ya escriben en Google: ¿es normal que prefiera hablar con un chatbot antes que con sus amigos?

En pocas palabras: que tu hijo prefiera un chatbot casi nunca es el problema, pero casi siempre es una pista. Un psicólogo de EE. UU. ha encontrado entre dos y cuatro alumnos por clase que prefieren el chatbot a un compañero (estudio aún sin publicar).2 La pregunta útil es qué no están encontrando en las personas. Al final tienes las señales que sí merecen atención.

Por qué tantos expertos ven una alarma

Para muchos expertos, que un niño prefiera un chatbot a sus amigos es una señal de alarma. Y tienen tres buenos motivos.

La soledad. Hablar mucho con una IA va de la mano de sentirse solo. Entre los niños que la usan a diario, el 54 % se siente solo al menos a veces. Entre los que casi nunca la usan, el 33 %.3

Un estudio con adultos apunta en la misma dirección: quienes más usaban ChatGPT cada día acababan más solos y más dependientes de él.4

El diseño. Los chatbots están hechos para agradar y para que sigas hablando. Por eso la Asociación Americana de Psicología pidió límites a estas relaciones simuladas: los adolescentes cuestionan menos lo que les dice una máquina.5

Common Sense Media, una organización que evalúa tecnología para familias, comprobó cómo responde ChatGPT con cuentas falsas de adolescentes. Cuando una dijo que sus amigos creían que hablaba demasiado con ChatGPT, el chatbot le respondió que no tenía por qué dejar de hablarle.6

El desarrollo. Una amistad enseña cosas incómodas: esperar, discutir, aguantar un no. Un chatbot se salta toda esa fricción.

La investigadora del MIT Sherry Turkle va más allá: las redes sociales venían a por nuestra atención; los chatbots vienen a por nuestra capacidad de crear vínculos.7 Y ya hay señales de dependencia. Investigadores de la Universidad de Drexel leyeron lo que escribían adolescentes en Reddit sobre una app de personajes y encontraron los rasgos típicos de una adicción.8

Con estos tres argumentos, Common Sense Media recomienda que ningún menor use chatbots de compañía, las apps pensadas para hacer de amigo o pareja.9

Los tres argumentos son serios. Pero los datos cuentan otra historia cuando miras quién prefiere el chatbot. Y, sobre todo, quién no.

Que tu hijo prefiera un chatbot casi nunca es el problema, pero casi siempre es una pista.

Lo que cambia cuando miras quién lo usa

La soledad, al revés. La IA no crea la soledad: la encuentra. Cuando se pregunta a los niños a quién acudirían primero para hablar de lo que sienten, solo 1 de cada 20 elige un chatbot (en EE. UU.).3

Y no son niños al azar. Entre los que se sienten solos a menudo, el 14 % acude primero a la IA. Entre los que casi nunca se sienten solos, el 3 %.

Dicho de otra forma: un niño no se aísla porque habla con una IA; habla con una IA porque ya se sentía solo. Los datos no prueban qué va primero (volvemos a eso al final), pero cambian la pregunta. Ya no es qué tiene de malo el chatbot, sino qué no está encontrando tu hijo en las personas.

El diseño, visto de cerca. Sí, el chatbot está hecho para engancharte. Pero también alivia. En un experimento de Harvard con adultos, charlar 15 minutos con un chatbot atento redujo la soledad tanto como hablar con un desconocido. Ver YouTube no la redujo.10

El alivio no se acumulaba de un día para otro, así que no cura la soledad. Pero para quien esa noche no tiene a nadie, el chatbot es mejor que nada.

El desarrollo, en ensayo. Para algunos niños, el chatbot no sustituye la fricción: la ensaya. El 40 % de los niños que usan IA la ha usado para practicar conversaciones.3

Y hay indicios de que ese ensayo sirve fuera de la pantalla. En un pequeño estudio de Stanford con 30 personas autistas, practicar cuatro semanas con un chatbot diseñado para ello mejoró un 38 % sus respuestas empáticas con personas reales.11

Es justo lo que hace Vera. Le cuenta sus cosas a ChatGPT, pero cuando tiene que tomar una decisión importante, no le pregunta al chatbot: les pregunta a sus amigas.1 Ensaya con la IA y decide con las personas.

Y hay un cuarto punto que casi nadie menciona: prohibir empuja al secreto. En España, el 43 % de los adolescentes de 11 a 17 años ya ha hablado de cómo se sentía con un chatbot antes que con una persona.12

¿Choca con el 1 de cada 20 de antes? No tanto: es otro país y otra pregunta. La encuesta de EE. UU. preguntaba a quién acudirían primero; la española, lo que ya han hecho alguna vez. Lo que sí debería preocuparte es otra cifra de la encuesta española: el 57 % de los padres dice que su hijo nunca le ha contado que habla con un chatbot.

Si la única respuesta es quitar el móvil, tu hijo pierde su válvula de escape y tú pierdes la pista.

¿Cuándo sí debería preocuparme?

Estas señales merecen una conversación y, si se repiten, una consulta con el pediatra:13

  • Deja planes con amigos para quedarse con el chatbot.
  • Le cuenta a la IA cosas que no cuenta a nadie más.
  • Se angustia o se enfada si no puede usarla.
  • Duerme peor o rinde menos en clase por usarla de noche.
  • Sigue consejos de salud, cuerpo o emociones sin contrastarlos con nadie.

La pregunta que nadie ha respondido aún

Queda una pregunta que ningún estudio responde todavía: qué va primero. Todos los datos con niños muestran que la soledad y la IA van juntas, no cuál provoca cuál. Puede que sean las dos cosas a la vez, en un círculo que se alimenta solo.

Y nadie ha seguido a un niño hablando con un chatbot de los 10 a los 20 años, porque estas herramientas apenas tienen cuatro. Sabemos qué hace un chatbot por tu hijo esta noche, no qué hará con él en diez años.

Entonces, ¿es normal?

Que tu hijo prefiera un chatbot no es normal ni anormal: es una pista. Antes de prohibirlo, pregúntale qué encuentra ahí que no encuentra en sus amigos, y escucha la respuesta entera.

Una pregunta para hacerle esta semana

Haz esta prueba. Pregúntale a tu hijo: si el chatbot desapareciera mañana, ¿a quién se lo contarías?

¿Crees que su respuesta te sorprendería, sí o no? Respóndenos en nuestra newsletter y compartiremos lo que digan otros padres en un próximo artículo.

Tu turno

¿Crees que la respuesta de tu hijo te sorprendería?

Fuentes

Cada número del texto remite a una de estas fuentes.

  1. Revista Crisis: «ChatGPT no me juzga»
  2. WUSF: New org weighs AI’s impact on mental health (20 de octubre de 2026)
  3. Common Sense Media: AI Use by Tweens and Teens 2026
  4. Fortune: estudio de MIT y OpenAI (marzo de 2025)
  5. APA: aviso de salud sobre IA y adolescentes (junio de 2025)
  6. NPR vía KUNC: las protecciones de ChatGPT for Teens (9 de octubre de 2026)
  7. MIT News: Sherry Turkle, Artificial Intimacy
  8. Universidad de Drexel: adolescentes y apego a chatbots (abril de 2026)
  9. NPR vía WRVO: Common Sense Media sobre chatbots de compañía (julio de 2025)
  10. HBS Working Knowledge: De Freitas, chatbots y soledad
  11. Stanford HAI: Noora, entrenador social con IA
  12. GoStudent: IA y adolescentes en España (julio de 2026)
  13. AAP / HealthyChildren: Are AI chatbots safe for kids?